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viernes, 22 de agosto de 2014

Tres respuestas maravillosas [Leo Tolstoy]



Un día se le ocurrió a cierto emperador que si supiera las respuestas de tres preguntas, nunca se equivocaría al tomar las decisiones.

¿Cuándo es el mejor momento para hacer algo?
¿Quiénes son las personas más importantes con las que debo trabajar?
¿Y cuál es el tema más importante del que debo ocuparme en todo momento?

El emperador emitió un decreto por todo su reino anunciando que aquel que respondiera a las tres preguntas recibiría una gran recompensa. Muchos de los que lo leyeron se dirigieron enseguida al palacio con respuestas distintas.

Una persona respondió a la primera pregunta diciendo que el emperador debía confeccionar un programa planeando cada hora, día mes y año las tareas.
Otra persona dijo que era imposible planear algo de antemano y que el emperador debía olvidarse de entretenimientos y estar siempre muy atento.
Otra insistió en que el emperador debería crear un Consejo de Sabios y actuar siguiendo sus consejos. 
Otra persona dijo que algunos asuntos debían resolverse al instante y que no había tiempo para consultarlos, pero quizás se lo podría preguntar a magos y adivinos.

Las respuestas a la segunda pregunta también fueron distintas. 
Una persona dijo que el emperador debía confiar en sus administradores, otra sugirió los sacerdotes y monjes , y otras le recomendaron los médicos. Incluso otras personas le aconsejaron confiar en los guerreros. 
La tercera pregunta también obtuvo una variedad similar de respuestas. 
Algunos dijeron que la ciencia es lo más importante, otros que era la religión y otros reivindicaron la importancia de la destreza militar.

Al no sentirse satisfecho el emperador, disfrazado de campesino, fue a buscar a un ermitaño sabio que vivía en las montañas, una vez atravesados bosques y algún valle, se encontró con el ermitaño que estaba trabajando la tierra con una azada. Al verlo fatigado y anciano, el emperador le ayudo con el trabajo y trató que el venerable ermitaño respondiera a sus preguntas. No dijo nada, sólo unas palmaditas en la espalda y volvió a relevarle en la tarea al emperador.

Después de un rato oyeron a alguien que corría por la montaña, al llegar a ellos vieron que se trataba de un hombre ensangrentado y muy asustado que se derrumbó y perdió el conocimiento ante ellos. El emperador lo llevo dentro de la ermita y allí trató de contener la hemorragia, le cambió de ropas y le dio algo de agua y comida que el ermitaño le ofreció. Ya estaba anocheciendo y pronto el emperador quedó dormido. 
Al despertar, miró hacia la cama y vio al hombre herido mirándole y con un hilo de voz diciéndole: 
"¡Por favor, perdonadme!" 
Sorprendido el emperador siguió escuchando. 

"Su majestad, no me conocéis, pero yo si os conozco. Era vuestro peor enemigo y había prometido vengarme de vos, porque en la última batalla matasteis a mi hermano y confiscasteis mis propiedades. Cuando me enteré de que ibais a ir solo a la montaña para ver al ermitaño, decidí atacaros durante vuestro regreso y mataros. Pero después de esperar mucho tiempo y ver que no volvíais, decidí olvidarme de la emboscada e ir con vuestros ayudantes que, al reconocerme, me hicieron esta herida. Por suerte pude escapar y corrí a refugiarme en este lugar. Si no os hubiera encontrado seguro que ya estaría muerto. Yo he intentado mataros y vos, en cambio me habéis salvado la vida. No podéis imaginaros lo avergonzado y a la vez lo agradecido que me siento. Si salgo de ésta con vida, prometo ser vuestro sirviente por el resto de mi vida e intentaré conseguir que mis hijos y nietos hagan lo mismo. Os ruego que me perdonéis."

El emperador se quedó encantado al ver que se había reconciliado con tanta facilidad con uno de sus antiguos enemigos. No sólo le perdonó, sino que además le prometió devolverle sus propiedades y enviarle a su propio médico y a sus sirvientes para que lo cuidaran hasta que estuviera recuperado del todo. 

Antes de regresar al palacio, el emperador quería plantearle al ermitaño las tres preguntas por última vez.

El ermitaño se levantó y mirando al emperador le dijo:

"¡Pero tus preguntas ya han sido respondidas! Ayer si no te hubieses apiadado de mi edad y no me hubieras ayudado a cavar los surcos, tu enemigo te habría atacado al volver a tu hogar y habrías lamentado no haberte quedado conmigo. Por tanto el tiempo más importante fue cuando estuviste cavando los surcos, la persona más importante era yo y la tarea más importante era ayudarme. Más tarde, cuando aquel hombre herido llegó corriendo hasta aquí, el tiempo más importante fue cuando le vendaste la herida, porque si no te hubieras ocupado de ella habría muerto y tú no habrías podido reconciliarte con él. De igual modo, él era la persona más importante en aquellos momentos, y la tarea más importante era ocuparte de su herida. Recuerda que sólo hay un momento importante: el ahora. El presente es el único momento del que disponemos. La persona más importante es siempre aquella con la que estás, la que tienes ante ti, ya que ¿quién sabe si podrás relacionarte con cualquier otra en el futuro? La tarea más importante es ahcer que la persona que está junto a ti sea feliz, este es el cometido de la vida." 

La historia de Tolstoy es como una historia de las escrituras: está a la altura de cualquier texto sagrado. Hablamos de ayudar a la sociedad, a las personas, a la humanidad, a los que están lejos, a llevar la paz al mundo, pero solemos olvidar que sobre todo debemos vivir para las personas que hay a nuestro alrededor. Si no puedes ayudar a tu pareja, a tus hijos o a tus padres, ¿cómo vas a ayudar a la sociedad? Si tus amigos del movimiento por la paz o de una ONG no se quieren ni se ayudan unos a otros, ¿a quien podrán amar y ayudar entonces? ¿Estamos trabajando para otros seres humanos o lo estamos haciendo solo por la reputación de una organización humanitaria?

En el mundo podemos dedicarnos a innumerables causas. Concentrémonos por el momento en una escala más modesta: la familia, los compañeros de clase, los amigos y la comunidad de la que formamos parte. Debes vivir para ellos, ya que si no lo haces, ¿para quién crees que estás viviendo entonces?

Tolstoy era un santo, lo que los budistas llamamos un Bodhisatva. Pero ¿fue el emperador capaz de ver el sentido y la dirección de su vida? ¿Cómo podemos vivir en el momento presente, vivir en este precioso instante con las personas que nos rodean, ayudando a disminuir su sufrimiento y haciendo que sus vidas sean más felices? ¿Cómo? La respuesta es la siguiente: prácticando el ser conscientes. El principio que Tolstoy nos ofrece parece fácil. Pero si deseas ponerlo en práctica debes utilizar el metodo de ser consciente para buscar y encontrar el camino.


Extracto del libro: El milagro de mindfulness. Thich Nhat Hanh. Ediciones Oniro.

sábado, 7 de junio de 2014

...un prólogo

Nada más leer estos versos en el blog Hermano Mayor, he pensado en el I Ching, y aunque no precisa que se hable sobre él, lo identifica perfectamente:


Éste no es un libro para ser leído,
sino para ser frecuentado,
como un amigo íntimo, secreto. Puede pedirle 
que le sustente, y le sustentará,
que le alumbre, y le alumbrará,
que le conmueva, que juegue, y jugará con usted
al juego más misterioso del mundo,
el del azar que no existe.


Hágale una pregunta, inquieta
o esperanzada, en todo caso íntima,
una de esas preguntas que está más allá de
la inteligencia y que de ordinario se le hace
al corazón con los ojos cerrados. Ábralo 
al azar. Dentro hay alguien que le habla.
No solo le dice cosas
más o menos interesantes, no,
sino que contesta a esa pregunta
que ni siquiera a expresado en voz alta.
Él responde a su manera, a veces
de forma desconcertante. Pero no se sorprenda.
Extrañamente, lo que en él se dice
siempre tiene sentido.


Prólogo al libro "Cuentos de los Sabios Taoístas", de Pascal Fauliot. Paidos Orientalia ISBN 978-84-493-2798-8




Fuente original: Hermano Mayor

miércoles, 28 de mayo de 2014

THICH NHAT HANH

RESPIRACIÓN CONSCIENTE EN LA VIDA DIARIA

“En cualquier momento… puedes volver a esta tranquila fuente de vida…”




En nuestra vida diaria, respiramos, pero olvidamos que estamos respirando. El fundamento de toda práctica de la plena consciencia es llevar nuestra atención a nuestra inspiración y espira­ción. A esto se le llama plena consciencia de la respiración, o respiración consciente. Es muy simple, pero el efecto puede ser muy grande. En nuestra vida diaria, aunque nuestro cuerpo está en un lugar, nuestra mente está con frecuencia en otro. Poner atención a nuestra inspiración y espira­ción devuelve nuestra mente a nuestro cuerpo. Y de pronto estamos ahí, totalmente presentes en el aquí y ahora.

La respiración consciente es como beber un vaso de agua fría. Conforme inspiramos, sentimos verdaderamente el aire llenando nuestros pulmones. No necesitamos controlar nuestra respira­ción. Sentimos la respiración tal como es. Puede ser larga o corta, profunda o superficial. A la luz de nuestra consciencia, la respiración se irá haciendo de forma natural más lenta y más profunda. La respiración consciente es la clave para unir cuerpo y mente y traer la energía de la plena consciencia a cada momento de nuestra vida.

Al margen de nuestro estado anímico (nuestros pensamientos, emociones, y percepciones) nuestra respiración está siempre con nosotros como un fiel amigo. Cuando nos sentimos arras­trados, sumidos en una profunda emoción, o atrapados en los pensamientos sobre el pasado o el futuro, podemos volver a nuestra respiración para recoger y anclar nuestra mente.

PRÁCTICA

Mientras inspiras y espiras, siente el flujo de aire entrando y saliendo de la nariz. Al comienzo puede que tu respiración no sea relajada. Pero después de practicar la respiración consciente durante algún tiempo, sentirás cómo se va haciendo más ligera y natural, más calmada y tran­quila. En cualquier momento cuando estés caminando, haciendo jardinería, escribiendo en el teclado, o haciendo cualquier cosa, puedes volver a esta tranquila fuente de vida.

(...)

Después de unas pocas respiraciones, puede que quieras abreviar esto a: ‘dentro, fuera’. Mientras tengas tu atención centrada en la inspiración y la espiración, tu mente dejará de pensar. Ahora tu mente tiene una oportunidad de descansar. En nuestra vida diaria pensamos demasiado. Dar una opor­tunidad a nuestra mente de dejar de pensar es maravilloso.

Inspirando, sé que estoy inspirando no es un pensamiento. Es sencillamente darse cuenta de que algo está ocurriendo, de que estás inspirando y espirando. Cuando inspiras y llevas tu aten­ción a tu inspiración, traes tu mente de regreso a una reunión con tu cuerpo. Sólo una inspira­ción puede ayudar a la mente a volver al cuerpo. Cuando la mente y el cuerpo van juntos, pue­des habitar verdaderamente el momento presente.

‘Inspirando, sé que estoy inspirando’ es otro modo de decir ‘Inspirando, me siento vivo’. La vida está en ti y a tu alrededor –la vida con todas sus maravillas: el sol, el cielo azul, las hojas del otoño. Es muy importante ir al hogar del momento presente para entrar en contacto con los elementos sanadores, refrescantes, y nutrientes de la vida que hay en tu interior y a tu alrededor. Una ligera sonrisa puede relajar todos los músculos de tu cara.

(...)

Cuando practicas la respiración de este modo, te pones en contacto con todas estas maravillas de la vida. La belleza de la vida está nutriéndote. Te liberas de tus miedos y preocupaciones. Te pones en contacto con tu respiración y con tu cuerpo. Tu cuerpo es una maravilla. Tus ojos son una maravilla; con solo abrir los ojos puedes tocar el paraíso de las formas y los colores. Tus oídos son una maravilla. Gracias a tus oídos puedes escuchar toda clase de sonidos: la música, el canto de un pájaro, y el viento soplando a través de los pinos. Cuando pones atención a tu inspiración y espiración regresas al hogar del momento presente, al aquí y ahora, y te pones en contacto con la vida. Si continuaras perdido en el pasado o corriendo hacia el futuro, te perderías todo esto.

(...)

Al comienzo, puede que tu respiración la notes un poco forzada o extraña. Tu respira­ción es resultado de tu cuerpo y de tus sentimientos. Si tu cuerpo tiene tensión o dolor, si estás experimentando senti­mientos dolorosos, tu respiración se sentirá afectada. Pon atención a tu respiración y respira plenamente consciente.

(...)

Nunca fuerces la respiración. Si tu inspiración es corta, deja que sea corta. Si no es muy tran­quila, déjala que sea así. Nos limitamos a percatarnos de ello, y tras un tiempo, la calidad de nuestra respiración mejorará de forma natural. La consciencia plena de la respiración identifica y abraza nuestra inspiración y espiración como una madre que llega a casa y coge a su niño para abrazarle tiernamente en sus brazos. Te sorprenderá que tras uno o dos minutos, la calidad de tu respiración mejorará. Tu inspiración se hará más profunda; tu espiración se hará más lenta. Tu respiración se hace más tranquila y armoniosa.

(...)

Cuando notes que tu inspiración y espiración se han hecho más tranquilas, profundas y lentas, podrás ofrecer esa paz, calma y armonía a tu cuerpo. Ahora es tu oportunidad de regresar al hogar de tu cuerpo, reconocer su existencia, y hacerte amigo de él.

(...)

Estos ejercicios de respiración proceden del mismo Buda. Son muy sencillos, como un juego de niños. Si ayuda, pon la mano sobre tu vientre. Notarás que cuando inspiras, se eleva tu estómago y cuando espiras tu estómago desciende. Subir, bajar. Sobre todo cuando estás echado es fácil sentir tu abdomen subiendo y bajando. Eres consciente de tu inspiración y espiración desde el principio hasta al final. Se disfruta respirando así. Ya no piensas, en el pasado, en el futuro, en tus proyectos, en tu sufrimiento. Respirar se convierte en un placer, un recordatorio de la vida misma.

(...)

Más tarde, cuando seas capaz de ofrecer esa paz y armonía a tu cuerpo, ayudándole a liberar la tensión, podrás reconocer e identificar tus sentimientos y emociones.

(...)

Existe un sentimiento doloroso, pero también existe la plena consciencia. La plena consciencia es como una madre, abrazando tiernamente al sentimiento. La plena consciencia es siempre plena consciencia de algo. Cuando respiras con plena consciencia, eso es plena consciencia de la respiración. Cuando caminas con plena consciencia, eso es plena consciencia de caminar. Cuando bebes con plena consciencia, eso es plena consciencia de beber. Cuando eres consciente de tus sentimientos, eso es plena consciencia del sentimiento. La plena consciencia puede traerse para intervenir en cada evento físico y mental, reportando reconocimiento y alivio.

(...)

El momento presente es el único momento que es real. Tu tarea más importante es estar aquí y ahora y disfrutar del momento presente.

Texto íntegro en: TNH web


lunes, 8 de julio de 2013

ॐ मणि पद्मे हूँ (oṃ maṇi padme hūṃ)

Om mani padme hum, es probablemente el mantra más famoso del budismo, formado por seis sílabas del bodhisattva de la compasión. El mantra se asocia en particular con la representación de cuatro brazos Shadakshari de Avalokiteshvara. Se dice que el Dalái Lama es una reencarnación de Avalokiteshvara, razón por la cual el mantra es particularmente venerado por sus seguidores.


Significado e interpretación:

Los mantras son interpretados de varias maneras por sus practicantes, o simplemente como meras secuencias de sonidos cuyos efectos caen fuera de una posible definición estricta. Aunque este mantra en muchas ocasiones se traduce como "la joya en el loto", en otras se traduciría como "Om la joya en el loto Hum."

Un practicante podría expandir el significado del mantra, determinando por ejemplo que las seis sílabas representan la purificación de los seis reinos de la existencia:


SílabaSeis ParamitasPurificaReino SamsáricoColoresSímbolo de la Deidad(Desearles) Que nazcan en
OmMeditación / DichaOrgullo/egoDevaBlancoSabiduríaReino Perfecto de Potala
MaPacienciaEnvidia / Lujuria por el entretenimientoAsuraVerdeCompasiónReino Perfecto de Potala
NiDisciplinaPasión / deseoHumanoAmarilloCalidad y actividad del cuerpo, habla y pensamientoDewachen
PadSabiduríaEstupidez / prejuicioAnimalAzulEcuanimidadEn la presencia del Protector (Chenrezig)
MeGenerosidadPobreza / deseo de poseerReino de los PretasRojoDichaReino Perfecto de Potala
HumDiligenciaAgresión / odioReino NarakaNegroCalidad de CompasiónEn la presencia del Trono de Loto (de Chenrezig)



El XIV  Dalái Lama escribe así sobre el mantra:

"Es muy bueno recitar el mantra Om mani padme hum, pero mientras lo haces, debes pensar en su significado, porque el significado de sus seis sílabas es grande y extenso... La primera, Om [...] simboliza el cuerpo, habla y mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha[...]"

"El camino lo indican las próximas cuatro sílabas. Mani, que significa "joya", simboliza los factores del método -- la intención altruista de lograr la claridad de mente, compasión y amor.[...]"

"Las dos sílabas, padme, que significan "loto", simbolizan la sabiduría[...]"

"La pureza debe ser lograda por la unidad indivisible del método y la sabiduría, simbolizada por la sílaba final hum, la cual indica la indivisibilidad[...]"

"De esa manera las seis sílabas, om mani padme hum, significan que en la dependencia de la práctica de un camino que es la unión indivisible del método y la sabiduría, tú puedes transformar tu cuerpo, habla y mente impura al cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha[...]"

Fuente: Wikipedia